miércoles, 8 de octubre de 2008

La ley, las leyes...

Supongo que este es un tema tratado hasta la saciedad, pero cada día se pone ante mis ojos la incongruencia de las leyes.
Se también que "ordenar" la vida de los ciudadanos es tan dificil como la vida misma, pero no puedo evitar sentirme impotente muy a menudo con la cantidad de contradicciones en las que vivimos. Confieso que mi profesión me ayuda a ello.
No se nada de economía, pero estos días es imposible seguir siendo tan ignorante pues las noticias y las conversaciones de todos giran en torno a lo mal que va todo y a la ya famosa y renombrada crisis.
Y mientras eso ocurre, y falta personal esencial para el cuidado de personas dependientes, pues no hay fondos para mas sustituciones, se están instalando en enormes pasillos, un doble pasamanos, impecable, de madera, porque la ley dice que tiene que haber uno a la altura de la silla de ruedas, cuando lo cierto es que las personas que van en silla de ruedas, no precisan de pasamanos pues se apoyan en las mismas ruedas, o son llevados de un sitio a otro por el personal. Además en caso de que necesitaran agarrarse por alguna razón, sin problemas llegan al otro pasamanos sin dificultad.
Dichos segundos pasamanos, evidentemente cuestan un presupuesto importante, pero la ley lo dicta y por tanto hay que cumplirlo.

Se gastan fortunas increíbles en pruebas médicas, que a menudo no aportan nueva información y se mantiene con vida a seres que han perdido por completo su conciencia del mundo y de ellos mismos, que sufren cada vez que se les manipula para asearlos o cambiarlos de postura, y cada día mueren muchos seres con todos los boletos de salud para construir un poco más el mundo.
Hace tiempo que estoy convencida que al final se legalizará la eutanasia, no por respeto al derecho del ser humano, sino por pura y dura econonía.No es nada rentable y desde luego no da votos.
Me entristece .
Siempre siento que la fuerza y la fe, en la vida, en uno mismo, en nuestra propia inteligencia, es motor para cambiar el mundo, sin embargo cuando veo la cantidad de contradicciones que suceden continuamente con nuestras vidas, como que unos cuantos listos del mundo con mucha codicia, hayan creado burbujas y burbujas con nuestra idea de la economía, y ahora resulta que le cambia la vida a mucha gente... mi fuerza, mi fe, se desinflan un poco y me nace la impotencia...
Supongo también que no nos queda otra que seguir pensando y creando para poder contrarrestar esa vorágine de sinrazones que en definitiva marcan bastante nuestros presentes.

1 comentario:

benito_reyes_vega dijo...

Hola Nayla, y bienvenida a este 'mundo' de virtual existencia.

Como dices, no queda más que seguir, meditando, denunciando y haciendo hincapié respecto de tantas cosas que ocurren, ilógicas, abusivas o, sencillamente, incoherentes. Es labor que nos toca hacer a quienes prestamos atención a la vida, más allá de nuestras propias narices.

Un beso